Aquí tenéis la programación de la Mostra de Cinema del Mediterrani de este año. Las proyecciones son el el ABC Park y, según he oído, cada sesión vale 1 €.
Algunos ciclos parecen muy interesantes: Bogart, Truffaut, operas primas de directores españoles... Por cierto, en este último ciclo proyectan "Vacas" de Julio Médem, del que se ha hablado por aquí y por allá últimamente.
El otro día escuché en una conversación de recreo que hablabais de "La ciencia del sueño". En ese momento no tuve ocasión de preguntaros, pero aprovecho este espacio (cada vez más cinéfilo) para opinar sobre esta curiosa peli.
La nueva película de Michel Gondry (conocido por la estupenda “Olvídate de mí”, 2004) es una nueva muestra del director de su habilidad para crear atmósferas e historias imaginativas. Las secuencias de animación (del estilo fotograma por fotograma, como en la animación de figuras de plastilina) son prodigiosas. Las interpretaciones de Gael García Bernal y Charlotte Gainsbourg (la hija de Serge Gainsbourg y Jane Birkin) están a la altura, obre todo la de Gael, que interpreta a uno de los ersonajes más excéntricos y divertidos de su carrera.
Stéphane (Gael García Bernal) acaba de llegar a París procedente de México con un cartapacio repleto de dibujos e ideas para presentarse al nuevo trabajo supuestamente creativo que su madre le ha conseguido para atraerlo a su lado después de la muerte de su marido. El trabajo no es el que parecía, y lo único que lo hace soportable es la curiosa “filosofía” de vida de su compañero. Como contrapeso a este desencanto profesional, se vuelca en la nueva elación entablada con su vecina, que resulta compartir con él un complicado mundo onírico. Ambos son unos artistas freakys y soñadores con dificultades para relacionarse (especialmente Stéphane). El peso de la película gira en torno a esta extraña pareja, cuyos estrambóticos proyectos artísticos están aderezados por las alucinaciones oníricas de Stéphane.
Un amigo me comentó que le defraudó un poco el final, y a mí también me supo a poco, en un principio. Salí del cine despotricando en caliente y fue mi acompañante quien me ayudó a digerirlo mejor y a valorar en su justa medida la película... En fin, cuando llegué a casa reconocí que me había gustado mucho.
De todas formas sigo pensando que la película (su tema) podía haber dado para más. No sé si esto es un prejuicio en el que influye la alta estima en la que tengo "Olvídate de mí". En esta última, bajo una trama de chico-raro conoce a chica-aún-más-rara (exactamente igual que en la "Ciencia el sueño") se esconde una compleja trama de ciencia ficción que es para mí uno de los puntos fuertes de la película. Siguiendo con la analogía, en "La ciencia del sueño" parece, al principio, que se va a seguir la misma estructura (trama amorosa entretejida en reflexión fantástica) que en "Olvídate de mí"; y, de hecho, es así. No obstante, el resultado es inferior a su predecesora no en el desarrollo de cada nivel por separado, sino en la coordinación de ambos. Me explico: la historia de amor es muy original y "marciana" (quizá por eso, aunque parecen inverosímiles algunas reacciones, se descubre que, en el fondo, todos hemos actuado de una manera "infantil" en situaciones upuestamente "adultas" o románticas). Es este aspecto "infantil" de la película lo que más me ha gustado: infantiles son las reacciones de los protagonistas, infantil es su mundo imaginario. El correlato visual del mundo imaginario también está diseñado con técnicas de animación "primitivas" o pre-tecnológicas" (como he leído por ahí). Las secuencias oníricas oscilan entre el tono naïf e infantil (el caballito, por ejemplo) y los homenajes a las pelis de serie Z y el cine gore y de terror del estilo David Cronenberg o John Carpenter (la escena de la máquina de afeitar arácnida es de esta escuela).
Por otra parte, la trama fantástica es también sumamente original: la idea de compartir los sueños y visualizar de manera cinematográfica el proceso de proyección onírica desde el subconsciente son atractivas y a la vez profundas. Pero es precísamente en el desarrollo de esta profundidad existencial (el
proceso de creación del sueño, la metempsicosis o capacidad de compartir los sueños con otras personas y, fundamentalmente, la dificultad-imposibiliad de no discernimiento entre la vigilia y el sueño) en donde la película se queda corta. Salí desilusionado porque el comienzo me predispuso a esperar este tipo de reflexiones, pero luego observé que la peli iba por otros derroteros (el sentimental) y comprobé que el mundo de los sueños era el nexo común de la pareja, y sólo eso. En ningún momento se deja claro por qué Stephane confunde realidad y sueño (o si esto realmente sucede alguna vez).
En definitiva, creo que Michel Gondry ha apostado por la sugerencia del mundo de los sueños como marco idóneo para una pareja que siempre está en las nubes; en ningún momento le ha interesado reflexionar sobre el origen y alcance de los sueños, sino sobre su extraño poder de atracción entre dos personas con neuronas de algodón y celofán...
Aquí os dejo el trailer de la peli.
P.D. Begonya, ¿ya has visto "Caótica Ana?" ¿y tú, Amparo?
A continuación presento un mini-ensayo de lo más friki publicado hace tiempo en algún blog primerizo de cuyo nombre no quiero acordarme...
La película "Donnie Darko" es un reciente acercamiento (Richard Kelly, 2001) al tema de la locura como tema genérico y, más concretamente, a las paranoias, alucinaciones, desdoblamientos e incluso conductas esquizofrénicas o amnésicas. Todas estas patologías psicológicas se abordan, directa o indirectamente, en el film. La presencia fantasmagórica del inquietante conejo antropomorfo recuerda vivamente a la gigantesca mascota imaginaria llamada Harvey que acompaña constantemente a James Stewart en la película “El invisible Harvey” (Harvey, Henry Koster, 1950). Este film trata el tema de la locura desde una óptica de realismo mágico, casi infantil. El conejo resulta ser un “pooka”, un espíritu de la mitología celta que podemos relacionar con una especie de ángel de la guarda que acompaña y protege al protagonista, que destaca por su buen humor, candidez y bondad desinteresada, algo que resulta extraño en una sociedad hostil y desconfiada; en efecto, el protagonista pronto recala en un manicomio, recluido por voluntad de su familia, harta de escuchar y ver actuar a su allegado como si de verdad existiese Harvey.
En esta película el conejo resulta ser una metáfora de las ganas de vivir, de la alegría y la bondad, algo inusual en nuestro tiempo; algo que pasa desapercibido para casi todo el mundo (Harvey es invisible) y que hace parecer ingenuo y poco cuerdo a los que siempre están de buen humor, sonriendo y que hacen buenas acciones sin pedir nada a cambio (James Stewart es confinado en un manicomio). Finalmente, Harvey es requerido por más gente: se han dado cuenta de que sus vidas necesitan alegría y serenidad. Como se puede comprobar, el tratamiento del tema aquí es alegórico, aunque las secuencias del manicomio estén narradas con realismo. Esta obra recuerda otras guiadas por el mismo espíritu (se ha llamado el espíritu del “New Deal” roosveltiano), como por ejemplo “¡Qué bello es vivir!” de Frank Capra, también protagonizada por Stewart (ambos son paradigmas de este tipo de cine).
Pues bien, Harvey poco tiene que ver con el misterioso ser-viajero del tiempo que vislumbra Donnie Darko. En este film la locura es relativa: por loco toman a Donnie las personas que no conocen los sucesos inverosímiles que le ocurren; no obstante, el espectador sí que conoce estos hechos y, por lo tanto, relativiza la locura del protagonista en la medida en que existe la posibilidad esotérica de creer lo que se sugiere (capacidad premonitoria, viajes en el tiempos, etc).
Otro ejemplo de tratamiento del tema de la locura en el cine lo constituye la película de culto del inclasificable Samuel Fuller “Corredor sin retorno ” (Shock corridor, 1963). Se trata de una película que aborda la locura y las alucinaciones directamente, sin tapujos; muestra las aberraciones mentales más extremas; existen momentos en la obra difíciles de ver por su dureza o estridencia (los gritos como expresión máxima de la locura desaforada). El argumento es simple: un periodista ambicioso se interna voluntariamente en un manicomio fingiendo una atracción incestuosa para desenmascarar a un asesino internado allí. Poco a poco la convivencia con el resto de enfermos y los desproporcionados tratamientos de médicos y enfermeros provocan serios desequilibrios mentales al protagonista justo cuando había averiguado quién era el asesino.
Creo que los principales aciertos de la película son el tratamiento formal y visual de las alucinaciones y la crudeza con que se muestran distintas patologías mentales extremas. No obstante, quizá este último hecho obliga a ofrecer en poco tiempo un catálogo de desequilibrios extremos que es seguramente poco verosímil (realmente merecería estudiarse a los locos representados en la película: jamás se había visto trastornos y alucinaciones tan “originales”).
Desde otro punto de vista, “Alguien voló sobre el nido del cuco” (Milos Forman, 1975) también se desarrolla en un hospital psiquiátrico. Aquí, sin embargo, el objetivo es relativizar los conceptos de locura y cordura, normalidad y anormalidad; e incluso se puede interpretar políticamente: los individuos inconformistas son los “anormales” y, por tanto, son marginados y silenciados por el poder para no contagiar al resto de individuos sanos. El inconformismo, aquí, está encarnado por McMurphy, curiosamente el cuerdo más loco de todo el manicomio. La proverbial escena final del “mudo” Jefe Escoba escapando después de arrojar la pesada fuente arrancada del suelo deja lugar a la esperanza después de la marginación-lobotomía a la que es sometido el protagonista al tratar de rebelar al resto de locos-inconformistas.
Como es sabido Milos Forman adaptó magistralmente la no menos genial novela del excéntrico Ken Kesey (para más información sobre Kesey es imprescindible el libro "Ponche de ácido lisérgico" de Tom Wolfe) , el cual, como el
protagonista de la película comentada anteriormente, también se internó voluntariamente para conocer de primera mano los anticuados y agresivos métodos empleados en los psiquiátricos de finales de los años 50 y principios de los 60. Dos de los más impactantes eran el electro-shock y, especialmente, la lobotomía. Si a esto añadimos que gran parte de la obra fue concebida y parida bajo los efectos del ácido comprenderemos mejor las lisérgicas pero no menos completas descripciones de los efectos del shock y la medicación: son memorables las reiteradas secuencias de la niebla que parece que se contagia al lector cuando lee estos pasajes.
Otra pelícla que aborda el tema de la locura (o que se desarrola en hospitales psiquiátricos) es "De repente el último verano" (1959) de Joseph L. Mankiewicz, adaptada de una obra de Tenesse Williams y protagonizada nada más y nada menos que por Katherine Hepburn, Montgomery Clyff y Elizabeth Taylor. Aquí de nuevo se aborda la monstruosidad que supone la lobotomía. También es inolvidable la secuencia en la que Katherine Hepburn baja por un ascensor sentada en una butaca de aires principescos con un semblante que ejemplifica perfectamente un estado mental perturbado.
No es mi intención analizar en profundidad todos los filmes que han tratado este tema, abundantes y muy variados. A modo ilustrativo, propongo una lista con algunos títulos que se me vienen a la cabeza, aunque en ella se observarán ejemplos que no se ciñen exclusivamente al tratamiento de las perturbaciones mentales: también tienen cabida ejemplos de filmes protagonizados por personajes con algún tipo de tara psicológica o patología mental; en este caso las incluyo porque el protagonista y su enfermedad son el tema central de la película. En primer lugar destaco “Olvídate de mí” (“Eternal sunshine of the spotless mind”, Michel Gondry, 2004), la que considero una de las mejores películas del cine independiente actual (no en vano el guión está firmado por el siempre imaginativo Charlie Kaufman –“Cómo ser John Malkovich”-), protagonizada por un extrañamente poco histriónico Jim Carrey y una camaleónica Kate Winslet. En ella la extraña amnesia que padecen los protagonistas es fruto del uso de futuristas técnicas neuro-psicológicas e informáticas. Otras pelis con aspectos interesantes son: “Mad love” (película más comercial pero que aborda el tema de la esquizofrenia asociada a la rebeldía juvenil), “Shine” (Geoeffry Rush ganó un Oscar por su genial interpretación de un pianista judío que enloquece al interpretar una pieza imposible de Rachmaninov), "Rain man" (donde Dustin Hoffman borda su papel de autista entrañable)y, por supuesto, "El resplandor", quizá la película que contiene los gestos más estremecedoramente locos de un actor (recuérdese la proverbial persecuación de Jack Nicholson con el hacha).
Finalmente quiero hacer mención de un actor que ha realizado numerosos papeles de "loco" o excéntrico: Dennis Hopper; su título más emblemático es "Terciopelo azul" de David Lynch (otro director muy interesado en mostrar excentricidades, las cuales abundan en la mítica serie "Twin Peaks"). Tampoco desmerece nada su papel en "Apocalipsis Now" de Francis Ford Coppola, aunque el "loco" extrañamente lúcido y carismático (es un filósofo del horror) interpretado por Marlon Brando es lo que ha quedado en la retina de todos los espectadores que han gozado de esta obra maestra.
Para terminar, emplazo a los interesados para un próximo capítulo de cine y locura, donde intentaré hablar también de algunos libros básicos que abordan este tema.
Se aceptan sugerencias y comentarios para ampliar la lista de pelis que tratan este tema...
Este blog, un proyecto del IES la Serranía de Villar del Arzobispo (Los Serranos, Valencia), pretende dinamizar la comunicación entre los miembros de la comunidad escolar y fomentar el uso de las tecnologías de la información. Aspira a ser un foro de intercambio de ideas e informaciones. Un punto de encuentro, un punto de partida.