Viaje a Madrid...




... o cómo ver dos museos y comer en tres horas y media.
Así podríamos subtitular nuestra excursión de ayer. Pese a las prisas y el estrés (inherentes en general a cualquier excursión con alumnos), valió la pena el esfuerzo. Para no alargar en exceso esta crónica, la reduciremos a la siguiente:
Cronología sensacional:
6 A.M.: sueño
7 A.M: desacostumbrada oscuridad al volante
7:30 A. M.: una luna de plata congela el tiempo
7.50 A.M.: esperando el bus: frío.
8.20 A.M.: accidente en "nuestra" carretera: escalofrío.
9-13:30: ¿quién dijo crisis de los treinta?: Conversaciones autobuseras.
13.20: éxtasis fotográfico a la entrada de Madriz
13:45: desentumecimiento, procesión urbana, pitillos y asombradas miradas.
14: "Aquí sólo hay guarradas"
14:10: "Queremos ver el Guernica!"
14: 30: "¡Queremos ir al MacDonlads!"
14: 40: sentados a lo indio, bocatas y pitillo.
15.30: ¡un museo no es una cárcel, joder!
15: 30-17: maratón de arte, pedantescas explicaciones de auricular, dolor de espalda, suspiros...
17:30: "¡Queremos ver Madrid!"... "Nos tenemos que ir"
17:40-22: A Villar sin escalas... horarios que cumplir,
ganas de salir, conatos de motín, cosas que decir, tiempo de hablar y reír, cuellos que torcer, horozontes que perder, ganas de beber...
de mear y de llegar!
P.D. Faltan las fotos de Chelo.
J. RAMÓN
